Historias / Intimidad

 

   Nan Goldin

Las narrativas de lo íntimo y de la vida doméstica están muy presentes en la fotografía contemporánea. Y no se trata únicamente de un intento de mostrar lo ordinario, sobretodo fotografias familiares, para exponerlo a la luz pública, sinó que, cada vez más fotógrafos, convierten su vida en una “historia para contar” en el sentido que ellos mismos son la historia que cuentan y sus fotografias dejan ver su entorno y sus relaciones más proximas. Y lo muestran no, a través de imágenes que intentan superar técnicamente el amateurismo doméstico cuidando al máximo los encuadres y la calidad, sinó, al contrario, sirviéndose de los errores más comunes –ojos rojos, fotos borrosas, encuadres deficientes, flash-, para crear una complicidad con el espectador y facilitar así una mejor comunicación de la experiencia de intimidad.

 

Normalmente tomamos fotos de los momentos familiares y sociales que queremos conservar en la memoria (bodas, fiestas, etc) o que documentan nuestros ritos de pasaje (la llegada a casa con el recién nacido, la caida del primer diente, etc). Sin embargo no solemos fotografiar lo que consideramos demasiado banal (como los gestos de la vida diaria: coger el teléfono, irse a dormir, leer una revista, aparcar el coche, preparar una comida), o tabú (la enfermedad, la muerte de un familiar, las disputas familiares) y son precisamente estos temas, junto con los anteriores,  los que constituyen el material de muchos fotógrafos actuales que tienen en común el realizar una aproximación a su vida íntima emocional (Elina Brotherus), familiar, social (Jürgen Teller), profesional, pero incluso también espiritual, creativa o mental (Pol Pierart).